Cosas muy raras

En los últimos tiempos (me) están pasando cosas muy raras. Días hay en los que veo la realidad como una película, una interpretación de actores que no hay que creerse porque es pura ficción; y, sin embargo, veo películas en la televisión (yo no voy al cine: me pone muy nervioso el ruido imparable del público, los murmullos, los papeles, los estornudos, y además no puedo fumar mis puritos) y me creo que estoy viendo la realidad real. Es decir, hay una cierta “distopía”, perdonen aquí el término un tanto cursi, de modo que lo que es verdad no me lo creo y lo que es ficción filmada creo que es la realidad real. El conejo me riscó la perra, como dicen en mi tierra los cazadores, pero no se olviden ustedes de lo que está pasando desde hace un tiempo: desde el fin del mundo de los mayas, una mala interpretación de los arúspices, hasta la guerra de los asteroides que nos amenaza desde el infinito. ¿El infinito, estamos seguros de que el infinito es infinito? Dice la ciencia que sí, pero la ciencia dice que sí hoy y mañana dice que no, porque de repente descubra que el infinito es finito, tan finito como nosotros. De otro modo, ¿cómo saben mentes finitas que el infinito es infinito? Es decir, ¿cómo se mire el infinito? Y luego está lo del Papa argentino. Puede ser que sea un argentino excepcional: humilde, quiero decir. Porque el argentino, ya saben, cuando se quiere suicidar lo que hace es subirse a su ego y tirarse de cabeza. No escapa. Veo lo del Papa como una película y entonces me parece una provocación fílmica: a quien se le haya ocurrido merece un diploma de honor. Después, leo en los periódicos que los rusos le dicen a Obama que diga ya la verdad sobre los extraterrestres o comienza a decirla ellos. Pero, en qué quedamos, ¿Gerardo o Diego? Es decir, ¿hay o no hay extrarrestres? Incluso se asegura ahora que hace tres cuartos de siglo aproximadamente hubo una “reunión” y un diálogo con Eisenhower, entonces presidente de USA, con tres extraterrestres de aspecto “nórdico”. ¿Nórdicos de qué norte? En este planeta hay muchos nortes y muchos sures, pero lo que hay en realidad es mucho de norte. Estamos gobernados por gente que no sabe lo que dice ni lo que hace, porque ni saben hablar ni saben resolver. Y los que saben resolver y hablar lo que hacen es apuntarse a la lujuria del dinero, a ellos la austeridad les importa un huevo, y lo único que hacen desde que se hacen adolescentes es llevarse el dinero para su casa. Por eso veo películas por la tarde, en las horas amarillas, y me quedo como si fuera la realidad. Y viceversa, veo la realidad y no le hago ni caso: como si fuera una película de ficción.

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