CADA VEZ MÁS ESCRITORES

Según teoría (y práctica) de los arúspices de los medios y las nuevas tecnologías cada vez hay más escritores. Las columnas de los periódicos han terminado por transformarse en blogs y redes sociales, todo el mundo escribe. Cada cual lee un artículo o un comentario en un blog y hace el suyo, convirtiéndose en un dos por tres en escritor.
A mí me educaron en la lectura. Me educaron en esa cosa clásica que sugiere (y hasta sostiene) la exigencia de la lectura para poder llegar a ser escritor. A ser escritor, eso me enseñaron durante años, se aprende leyendo a los escritores de los que se quiere aprender. A ser escritor se aprende exigiéndose a una mismo que la costumbre de la escritura no es un simple pagamiento. A ser escritor se aprende escribiendo después de aprender a leer a los demás. Y, a veces, ni siquiera eso basta: si no se tienen condiciones mínimas y una constancia a prueba de bombas, una pasión y una vocación que mantenga la costumbre como un trabajo atlético, hay poco que hacer en la literatura.
La mitad o las tres cuartas partes de los blogs que aàrecen en diarios o en webs personales, además de cuantos como comentarios primarios aparecen en las redes sociales, no tienen nada que ver con la literatura. Aunque lo pretendan. Los profetas de las nuevas tecnologías confirman que cada vez se escribe más, pero ¿se lee cada vez menos? Las encuestas de los expertos mantienen que ahora se lee más que nunca, pero a unos pocos escritores que han conseguido grabar en fuego sus nombres en las preferencias de los lectores que quedan vocacionalmente.
No quiero entender que la “democratización” de la escritura-como medio, no como fin- como medio de interrelacionarse y reinterpretarse sea un proyecto y un producto que inferioridad a la escritura literatura. Las redes sociales incluso pueden revolucionar, o ayudar a tal cosa, y convulsionar a la gente que está harta de aguantar a dictadores, déspotas o sátrapas que mandan sobre todo y sobre todos. La llamada “primavera árabe” del norte de África ha causado sorpresa en el mundo, sobre todo porque la revolución ha llegado a través de las redes sociales como si la conflagración hacia la libertad necesitara o hubiera necdesitado de ese medio de información tan poderoso. Porque supongo que no hay duda de que Internet es un medio informativo y que las redes sociales ayudan -ya lo he dicho- a relacionarse a los unos con los ootros, y a todos con todos.
En cuanto a la literatura, es cierto que la exigencia intelectual de los textosliterarios ha descendido varios enteros. Hasta el punto de que uno de los elementos que más importancia literaria ha tomado en los últimos tiempos de esta crisis es que los escritores y los editores no hablen de la categoría de un texto literario como tal, sino cuantos miles de ejemplares pueden venderse. El escritor, triste noticia aunque no es una novedad, vale para el editor lo que vendió en su último libro. Habléantes de los nombres-marca, aquellos escritos que, ya en el libro de honor de las ventas, han conseguido el favor del público lector y la gloria de que se adjuieran por miles cada uno de subtítulos publicados.
No voy a citar a ninguno de esas nombres-marca que están en la mente de todos. Algunos, además, tienen una gran valía literaria, porque sus textos son importantes literaria e intelectualmente. Así las cosas, hay nombres-marca editoriales que tienen poco que ver con la literatura, pero que son gloria bendita para la industria editorial porque todo cuanto tocan (cuanto escriben, quiero decir) se transforma en dinero.
A mí no me gustan los nombres-marca por el mero hecho de serlo. Tampoco sigo con asiduidad y diariamente los blogs de amigos, escritores o gentes que posan como tales, pero a vece algún otro escritor, de los de verdad, me da la noticia de que tal o cual escritor escribe un blog fenomenal que no debo dejar de leer.
A veces me he pasado al otro lado del espejo: me he puesto, por un minuto, en el papel del lector curioso que quiere estar informado de todo cuanto ocurre en las redes sociales y participa de sus contenidos con una pasión de creyente. Así como hay grafomaníacos, cuyo vicio es escribir todas las horas del día y de cada día, también han nacido -escritores-lectores en las redes sociales que hacen o quieren hacer el doble papel al mismo tiempo, escribir y leer, participar de una lectura y de su propia escritura casi de forma instantánea. No creo -lo repito- que esta manera de “estar en el mundo” y en la red tenga nada que ver con un textoliterario. Al mismo tiempo, me avergüenza que gente a la que catalogo, aunque con mucha prodigalidad, de colegas, gentes que dicen estar en este mismo negociado de la literatura, escriban en sus blogs de una manera nada sustancial textos carentes del más mínimo esfuerzo y talento literarios. Se sugiere, como autodefensa, que esos blogs lo son sólo literatura periodística, a la que se le da mucho menos importancia que a la escritura literaria. No estoy del todo de acuerdo ni con los contenidos de esos blogs escritos a la ligera, para salir del paso y cumplir con el compromiso cotidiano, ni con los periodistas o escritores que en el fondo sostienen que el contenido es lo importante y cómo se relate ese contenido es completamente secundario.
Cualquier suceso, cualquier episodio, cualquier hecho es trascendente o no segúnb se sepa o no contar con la escritura precisa y necesaria en cada instante. Hay quienes olvidan esa necesaria, esa exigencia, y pierden así el respeto por el hipotético lector -sea uno o miles- que, agazapado en la red, está esperando como un tigre hambriento que el escritor, el periodista o el escribidor les dé motivo para discutir sus tesis con comentarios tan triviales o someros como los textos que han escrito aquellos que se dicen verdaderos profesionales de la escritura periodística o literaria.

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2 respuestas a CADA VEZ MÁS ESCRITORES

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