La Casa de América

La Casa de América de Madrid ha cumplido veinte años. Es para celebrarlo que escribo un par de notas de mi recuerdos, de la época en la que estuve dirigiendo, hace ya algunos años, la Tribuna Americana. La Casa de América ha mejorado mucho, ya no es una jaula de fieritas dispuestas a matar a todo aquel que le llevara la contrario. Se acabaron los diplomáticos mediocres, tipo Ramírez de Haro, se fueron las brujas como Rosa Regás y ahora, bajo la dirección de Tomás Poveda, reina un espíritu de trabajo y de responsabilidad institucional que ya quisieran otras instituciones del Estado. Y eso que estamos en tiempos de crisis y loa recortes en cultura son tan grandes como suicidas.
Estuve en la Casa de América de Madrid ocho mera, aunque tenía un contrato para permanecer dirigiendo Tribuna de cuatro años. Dimití porque no tuve más remedio que hacerlo. Un director general sin mando en plaza, dubitativo, torpe, acomodaticio, el diplomático Rodríguez Pantoja, tuvo en su mano hacer de aquella Casa de America algo grande pero, en efecto, esa labor le vino demasiado grande a su mediocre estatura profesional y personal.
En la práctica, recuerdo que no pude trabajar con soltura y libertad. Vi cosas que no me gustaban, como que ciertos directivos participaban de privilegios que no les correspondían. Y lo denuncié ante quien me pareció responsable hacerlo. Hoy, la Casa de América cumple veinte años. Es una balsa de aceita para trabajar , además, ocupa el lugar que le corresponde en la cultura española e hispanoamericana. Me congratulo de esos veinte años de lucha y resistencia. Recuerdo a Susi Ansorena y Miguel Barroso, dos de sus últimos directores generales, que mantuvieron la Casa en alto y la rescataron de mediocridades y disparates cometido bajo Rodríguez Pantoja, que no contento con su pésima labor, la volvió a armar en la embajada de España en Filipinas, con un hecho digno de una novela satírica.
En la segunda semana de noviembre se abre en La casa de América el congreso “El Canon del boom”, que celebra el cincuentenario de “La ciudad y los perros”, que organiza la Cátedra Vargas Llosa. En la Casa de América nos reuniremos durante cinco días, del 5 al 10 de noviembre próximo, para rendir homenaje a la memoria de una de las mejores novelas que se escribieron y publicaron en España en la segunda parte del siglo XX. Y la Casa de América, ya con veinte años, será una vez mas nuestra casa común. Felicidades por el aniversario.

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