Sobre la independencia de Cataluña

Primer embuste de la farsa: Cataluña quiere independizarse (“liberarse”) de España.
Primera verdad de la farsa: los nacionalistas catalanes quieren, por fin, un referéndum para conseguir la independencia de Cataluña. Segundo embuste de la farsa: una Cataluña independiente de España estará en mejores condiciones para ser feliz y rica que ahora, “sometida” al gobierno central de Madrid. Segunda verdad de la farsa: según las leyes de la UE mover fronteras en la Comunidad se paga con la exclusión de esa misma UE y con la pérdida de la moneda. Segunda mentira de esta farsa: que Cataluña estaría entre los primeros doce países europeos si fuera independiente de España. Tercera verdad de la farsa: su riesgo-país, si fuera independiente, estaría a la misma escala que el de Chipre. Y, además, a la cola para volver a entrar en la Comunidad Europea: tras Kosovo y Turquía. Más de veinte años de espera, con todas las consecuencias.
Hay tres métodos para conseguir hoy en el mundo europeo la independencia o la secesión de un país con respecto a otro: de común acuerdo (Chequia y Eslovaquia), de manera unilateral (una de las partes decide por sí misma la independencia) y por las armas (terrorismo tipo ETA o FLN argelino, en los años 60). El resto es nada, proclamación de mística nacionalista, sueño, ensueño o pesadilla secesionista, juegos peligrosamente malabares con lo peor de los instintos del ser humano. Sentir amor y hasta pasión por la tierra que queremos es una cosa y buscar la independencia por encima de todo es otra.
El doctor Johnson vino a decir que el nacionalismo es el último refugio de los canallas, verdad -a mi entender- que mejoró con creces el autor del “Diccionario del diablo”, Ambrose Bierce, el gringo viejo de Carlos Fuentes, cuando proclamó en sus escritos que el patriotismo no es el último sino el primero de los refugios de los canallas. Y en Cataluña también. Se cuenta un chiste de los tiempos en los que el Honorable Pujol era President de la Generalitat catalana. Como tal hizo un viaje a China y explicó allí qué era Cataluña. En un momento determinado habló de que era un país de seis millones de habitantes…, y entonces se levantó un periodista chino, probablemente comunista, que le preguntó al Honorable que en qué hotel de Pekin se hospedaban todos los catalanes. Un país pequeño puede ser independiente si sus intereses chocan colonialmente con los de la metrópoli, tal como está establecido en los papeles de Naciones Unidas, pero no de cualquier manera puede cualquiera llegar a ser independiente.
Los independentistas catalanes llevan más de sesenta años dando la vara con su independencia. La Constitución española del 78 del siglo pasado es laxa en muchas cosas, pero firme en la determinación de la unidad de España. Que algunas bandas, jarcas y partidos nacionalistas no hayan cumplido con la debida lealtad constitucional no quiere decir que España no vaya a defenderse de sus enemigos. Hay quienes no quieren ser españoles sino catalanes (en este caso), pero no quieren dejar de ser europeos, cuando saben -si no se mienten y les mienten a los demás- que si se proclaman independientes en esta España y en esta Europa, dejar de ser españoles les significa dejar de ser europeos. Digan lo que digan los embusteros, el asunto es así, por voluntad de los estados europeos que componen al día de hoy la UE.
Además está también irritado el catalán que siendo y sintiéndose catalán se siente también español, y cómodo dentro de España. Casi un cincuenta por ciento: la mitad de la población. Encima, Cataluña se ha enriquecido en el último siglo con la inmigración del sur, la española y la africana, y en la inmensa mayoría de los casos todos esos inmigrantes que ya son catalanes no quieren dejar de ser españoles. El asunto de la lengua catalana es otro galimatías demasiado politizado por los nacionalistas.Esa lengua es romance y tiene todas las prorrogativas legales e institucionales promulgadas en la Constitución. Esa lengua ha dado grandes escritores a Cataluña y a España y proclama una literatura tan extraordinaria como la de otras pequeñas lenguas cultas de Europa. Pero no es menos cierto que el castellano (en realidad, el español, lo que los separatistas llaman pomposamente “la lengua del Imperio”) es una lengua común en todo el país, en toda España, y también en Cataluña. Negarlo es negar la evidencia. Y los nacionalistas retrógrados lo niegan taxativamente, más por virulencia ideológica (por superstición) que por reflexión política, tan necesaria siempre.
Cuando salgo de España, lo que sucede felizmente con suma frecuencia, y me hablan de la independencia de Cataluña, siempre hago el mismo comentario: no habrá independencia de Cataluña ni de Euskadi, ni de ninguna otra tribu-nación sin Estado dentro de la Comunidad Europea. Lo prohiben la Constitución española y las leyes de la UE. ¿No es suficiente para evitar una frustración histórica que los nacionalistas van a proponerles a los suyos en un tiempo y un espacio en los que se trata de todo lo contrario, de que las naciones reconocidas históricamente vayan cediendo soberanía e independencia a Europa para crear, finalmente, los Estados Unidos de Europa en una confederación que impida, entre otras cosa, las veleidades primarias y ensueños tribales de los nacionalismos europeos?

* Artículo publicado en el diario La Prensa, Panamá, en mi columna semanal En la corta distancia, el domingo 14 de octubre de 2012.

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2 respuestas a Sobre la independencia de Cataluña

  1. LPS dijo:

    En algunas cosas tiene razón. No negaré que conseguir la independencia y ser miembro de la UE es una falacia. Ahora bien, usted se deja de comentar ciertos hechos que hacen que el sentimiento independentista haya crecido exponencialmente. Poca gente tiene en cuenta ciertas injusticias históricas que nunca se han arreglado, como el hecho que el Reino de Navarra mantuviera sus fueros y los de la Corona Catalanoaragonesa se eliminaran por “derecho de conquista”. Tampoco habla de la propaganda anticatalana que se hace desde ciertos sectores españoles y que hace que el “odio” entre pueblos crezca. Tampoco habla que Cataluña en ningún momento se plantea salir de España y de Europa a la vez. Además, obvia el hecho que España no tendría problemas de independentismos y nacionalismos si no intentara oprimir las demás naciones. Solo fíjense en la retórica utilizada por Londres al respeto de la independencia de Escocia, les dicen todas las cosas que podrían hacer juntos… Mientras España amenaza con sacar el ejército a la calle. ¿Porque no usan la estrategia de “les damos su independencia fiscal y construyamos una Confederación de los pueblos íberos juntos”? ¿No seria más bonito? Sr. Armas Marcelo, con su retórica lo único que hace es hablar de lo loco y absurdo que son los catalanes, usted también es uno de esos. Mejor destrozar que crear. Así es como “avanza España”. Así es como hay que salir de la crisis.

  2. Naps dijo:

    “Usted” es de los que critica aberrantemente a un jugador catalan que celebra un mundial o un europeo con la Senyera catalana y no se da cuenta que al lado tiene a otro con la bandera de Asturias, Andalucia, Basca o Valenciana… “usted” es le escribe articulos diciendo que los catalanes matamos a jesucristo??, es “usted” quien viene a criticar a una cultura que ya estaba en europa antes que los españoles??, que estubieron 800 años conquistados por los musulmanes?, dejeme decirle a “usted” que para criticar algo primero hay que entenderlo!

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