Luces y sombras de una vida gigantesca

Una vida larga e intensa tiene siempre luces y sombras. Me refiero a la vida de Santiago Carrillo, que vivió casi un siglo en las sentinas mismas de la política: guerras mundiales, guerras civiles, guerras frías. Siempre sobrevivió con nuevos bríos dispuestos a rehacer el Partido Comunista de España, que estuvo en sus manos de dirigente durante largas décadas. Sus luces, o las luces de su vida, están a la vista: fue, al final, uno de los pilares de la transición española a la democracia. Y así quedará en la Historia reciente, por encima de minucias propias de la política. en cuanto a las sombras, ya se encargan otros con bastante frecuencia en recordarlas para que yo, que también soy memoria, me vaya una vez más hasta el estercolero y haga de corazón tripas, donde ya no vale la pena.
Decía de Carrillo que era un superviviente. Digamos que lo era. Un hombre con suerte. Y un tipo duro que en los peores momentos resistió cuanto pudo al enemigo y a los adversarios internos y externos al PCE. El polaco Watt decía que en cada superviviente hay un canalla. Hablaba de un poema de Brecht y añadió: “Y en Brecht también”. Algo de canalla tiene que haber en un superviviente como Carrillo. Algo de canalla tenemos todos cuando sobrevivimos y lelos las esquelas de nuestros adversarios, los que ayer nos negaron el pan y la sal. A Watt le encantaba decir que él era un resistente más que un superviviente. Carrillo, a mi modo de ver, era un superviviente que había engañado a mucha gente y conseguido sobrevivir en medio del infierno. Formó parte del infierno en su vida, pero también del cielo, cosa que le nadarán sus encarnizados enemigos.
Recuerdo que en los tiempos de la transición española apareció una pintada en un barrio chic de Madrid. “Hay que matar al cerdo de Carrillo”, se leía en la pared de aquel barrio. Días después apareció debajo una segunda pintada mucho más inteligente que la primera: “Carrillo, quieren matar a tu cerdo”. Tengo para mí que el sentido del humor que hay en la segunda frase supera con creces la falta de inteligencia de la primera, y dice además del interés que sobre la persona de Carrillo recayó en aquellos tiempos no tan lejanos, que ahora parecen heroicos y que fueron, le pese o no a quien sea, felizmente históricos.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Luces y sombras de una vida gigantesca

  1. Una muy buena reflexión, Juancho. Y que la Historia vaya acomodando a cada uno en su anaquel.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *