La independencia de Cataluña

En Cataluña crece un clamor popular insoslayable: quieren la independencia. Separarse “pacíficamente” de España. Para los independentistas catalanes, ese gesto no significa ningún trauma, ninguna ruptura de lazos históricos. Ellos confiesan que se sienten incómodos con y en España. Y buscan y quieren , como los independentistas gallegos, vascos y canarios, la independencia.
No es un juego político nuevo: cuando las cartas -sobre todo las cartas de la economía- vienen mal dadas, y no se vislumbra la luz a corto plazo, se desvía la atención política al proyecto de independencia de unos países que son, además, otro mucho mayor. Lo sorprendente de los independentistas catalanes, y también los vascos y gallegos (no digamos los canarios), es que no dicen en que situación se quedarían con respecto a Europa: fuera de la comunidad y a la cola de los que quieren entrar. Es decir, detrás de Kosovo. No hablan, tan economistas y prácticos como son, de qué moneda van a adoptar fuera del euro. Y, sobre todo, silencian la hipotética mirada de los mercados, el mundo internacional, y las instituciones europeas. Cataluña tendría en estos momentos una prima de riesgo semejante a la de Grecia.
Hay otro riesgo: el mal ejemplo que darían a la UE, que no permite en ninguna de sus normativas ni conciertos el movimiento de fronteras y de nuevos Estados europeos que se disgreguen de alguno de los existentes.
De modo que el proyecto independentista de los catalanes tiene algunas luces -que saldrá adelante esa supuesta o real voluntad popular- y muchas sombras negras: un futuro mucho peor que lo que dicen que es ahora su presente, dentro del territorio e integrado en el Estado español, término que se utiliza siempre para no utilizar el de España.
No entraré en este comentario en los traumas que los catalanes que se sienten desde siempre españoles sufrirán durante decenios. No entró tampoco en la sangría que será esa ruptura con España, y esa ruptura de España por mor de la voluntad política de supuestas mayorías independentistas. Es posible que la última Diada haya sido un fogonazo de protesta que hayan canalizado hacia sus intenciones de secesión las llamadas voluntades independentistas. Desde luego el clamor de la manifestación del 11 de septiembre no deja lugar a dudas: el proceso está en marcha unilateralmente. Como constitucionalista y ciudadano español de la Comunidad Europea; como europeíza que sueña con los Estados Unidos de Europa en un plazo razonable de tiempo y política, veo con pena y desazón ese paso atrás de Cataluña, país al que amo desde una muy larga estancia mía en Barcelona, durante los primeros años de la década de los 80 del siglo pasado.

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2 respuestas a La independencia de Cataluña

  1. paco prieto dijo:

    me gustaría conocer su opinión acerca de las posibles consecuencias inmediatas a una
    declaración de independencia como la realizada en la II República y que acabó con su
    principal artífice, el honorable Companys, nada menos que, FUSILADO.
    ¿como cree que reaccionarían los militares -diezmados por cierto- y dentro de la Europa
    Comunitaria) NO SON, NI LOS MISMOS TIEMPOS, NI LOS MISMOS MILITARES,
    pero… ah ¿como reaccionarían los que tenemos en la actualidad?
    Recordemos que un General fué fulminado POR LEER LA CONSTITUCION.
    Ese general en estados unidos, hoy dia, estaría intentando ser Presidente de su pais.
    en España fué apartado absolutamente de la carrera militar Y NADIE SE ACUERDAS DE EL. Me refiero al Excmo Sr. Don JOSE MENA AGUADO y era nada menos que Teniente General.quien por cvierto, publico recvientemente su libro: MILITARES LOS LIMITES DEL SILENCIO. y desde aquí le envío un fuerte abrazo. soypakote@gmail.com

    • admin dijo:

      Creo que los militares de hoy son constitucionales. Mi opinión es que hay tres maneras de que Cataluña consiga su independencia. Primero tiene que haber una voluntad muy mayoritaria, no la mayoría, sino mucho más, y me temo que esa no es la situación. Segundo, de común acuerdo con España. No hay acuerdo ni lo habrá. También podrán elegir el camino peor, el terrorismo contra España. Con franqueza, no creo que ocurrirá esto. Si se produce el que una inmensa mayoría de los catalanes quiere la independencia, aunque sea de manera unilateral, entonces que se atengan a las consecuencias. Estarán fuera de Europa, tras Kosovo, fuera del euro, y su bono-país será basura pura. Un desastre para Cataluña, porque además, por reacción, su mayor mercado, España, rechazara sus productos, amén de las empresas se irán de aquella tierra, ya han empezado grandes empresarios catalanes a advertirlo. Pero creo que La Constitución Española decidirá al final y todo quedará en una aventura lamentable. Esa es mi opinión.

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