Esas muertes…

El domingo pasado, en la isla de Cuba, murió un héroe. Dicen que fue un accidente de automóvil en Bayamo, al oriente de la isla, lo que mató al resistente Oswaldo Payá. Sobre esa muerte, y la de un compañero que también era un resistente, siempre habrá sospecha. Sospecha de que no fue un accidente. O si lo fue, fue un accidente provocado. Si tengo esas sospechas es porque esa muerte se me parece mucho a otra que tuvo lugar hace muchos años: la muerte de Albert Camus. Dijeron que fue un accidente, pero las sospechas de un atentado para eliminarlo siempre sobrevolaron y sobrevuelan todavía el triste episodio. Camus molestaba mucho: a todos. Decía todo lo que pensaba y pensaba todo cuanto decía. Y todo lo decía y loo escribía bien. La Inteligencia del castrismo siempre vigiló y persiguió las actuaciones pacíficas de Oswaldo Payá, un gran defensor de los derechos humanos allá donde los derechos humanos no existen, gracias a un sistema totalitario al que molesta mucho que algunos resistentes como Payá se muevan con soltura. Payá lanzó el Proyecto Varela, un documento que “sólo” (y casi nada) pedía la democracia real en Cuba: la libertad. Porque, como Camus, Payá era un hombre de libertades que se enfrentó al poder con la única fuerza de su razón: pacíficamente. Camus molestaba diestra y siniestra, y ya se sabe que la derecha es siniestra cuando es diestra y la izquierda es siniestra cuando es diestra, que lo es en el caso del régimen de Castro.
Al desaparecer Camus, el FLN argelino se quitó de encima un muerto en vida que lo molestaba mucho. Al FLN y a la izquierda francesa, siempre tan bizca. Al caer, dicen que en un accidente, el héroe cubano Oswaldo Payá morimos todos un poco, todos los que decimos en voz alta, y lo demostramos, que amamos la libertad que se enfrenta siempre a los poderes absolutos. Siempre quedará la sospecha sobre la muerte de Camus. Siempre nos quedará la sospecha sobre la muerte de Payá en Bayamo. Su hermano ha comentado, en el día de su muerte, que no era la primera vez que lo buscaban “en un accidente”. En el mes de junio pasado, en La Habana, tuvo otro de esos “accidentes” que buscaba su muerte. No denunció por prudencia. Tampoco le habrían hecho mucho caso. Camus anduvo mucho tiempo prediciendo lo que iba a suceder con Argelia, y lo que podría sucederle a él por decir lo que decía sobre Argelia y otras muchas cosas. En Cuba, ahora, acaba de morir un héroe civil. Un resistente.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *