Dos dinosaurios pedigüeños

Estábamos en el P&J Clarke´s de Manhattan. Cenábamos en la vieja amistad Teresa Iniesta, Saso Blanco, Javier Rioyo, Julio Baldeón, Octavio Zaya y yo. Buen vino y mejor diálogo. Hablábamos sobre la exposición de Ullán en Madrid, un personaje que nos fue necesario. Hablamos de su poesía y de su amistad con los Zaya.Hablamos de Antonio Zaya. Y en medio de la gloria, llega un sms de Artuto Maccanti con este texto, dirigido a mí: “He enterrado a dos hijos y yo pido que te toque enterrar a uno tuyo. Vas a ver lo sabroso que es”. Maccanti es el anciano vate a quien me referí hace un par de semanas en estos chismes sabatinos y prustianos, el poetastro que exige ahora del Estado una pensión para acabar el mes, sin haber dado un palo al agua y sin haber pagado un euro al erario público de un trabajo que nunca hizo en la vida. Y cree que se lo merece “porque ha hecho mucho pos su pueblo”. Agárrame ese cangrejo que va por agua a la mar. Con versos como el que recibí en Manhattan se alimentan los buitres de la muerte, y los heraldos que fraguan su propia fracaso. Pero ya ven como se las gasta el gallo, ¡y con tan buena imagen pública! Estábamos en Manhattan hablando de Ullán, de Antonio Zaya y de la vieja amistad, cuando entró de pronto en mi iPad la gran noticia del año: el rapsoda Justo Jorge Padrón, autonominado al Nobel en los tiempos de Artur Lunkvist (que vetó a Borges y a Vargas Llosa, a este último mientras pudo), pide a la sociedad y al pueblo canarios un sueldo de 30.000 euros anuales de subvención para dedicarse exclusivamente a “su obra” y no a otros menesteres cotidianos… ¿Por qué?, nos preguntamos en aquella cena. Porque, según dijo en rueda de prensa en una de las capitales del Trópico de Cáncer el ilustre y universal bardo, está escribiendo una obra única, con 100.000 versos, que está llamada a ser universalmente conocida porque en ella está toda la historia de Canarias, en versos rimados a estas alturas de la literatura. Hasta ahora se ha publicado que Bankia, cómo es la vida, le ha ido pagando hasta 180.000 para que perpetre con calma su sueño eterno, y otras instituciones han financiado su dolce far niente poético, con decenas de miles de euros del gobierno canario (el de Ramón Rodríguez y Adán Martín, como subvención a su “patriótica” labor poético e histórica). Ahora se ha terminado la juerga, no hay dinero y el ilustre rapsoda se ve en la necesidad de pedir públicamente ese dinerillo anual a una sociedad ¡que tiene en paro absoluto a un 33% de su población! Fuimos durante esa noche de Manhattan y amistad de la hilaridad a la indignación, y después fuimos a internet para leer la cantidad de improperios y adjetivos que le han dedicado los lectores de Canarias7 en sus comentarios. En un mundo de ajustes, ruina de lo público y lo privado, ¿a quién si no a un personaje sin el más mínimo escrúpulo se le ocurre “pedir” a su necesitada sociedad que mantenga su inútil vicio de escribir? Añade el rapsoda, que ya se ha comido en sus versos un par de herencias familiares y mil subvenciones, que su obra es monumental, más grande que otras inferiores (en versos, debo entender) como ¡La Iliada y La Odisea! ¡Ercilla redivivo!Añadamos La Divina Comedia para que nos quedemos todos contentos. Y entonces lo dije, saqué de mi memoria el cuento mágico y tópico de Tito Monterroso y lo lancé sobre la mesa: “Cuando me desperté, los dinosaurios pedigüeños seguían allí”. Este bardo universal ha bajado para siempre a sus propios oscuros fuegos, de la nada a la más absoluta miseria moral, porque sólo a alguien que ase la manteca y además no tenga ni siquiera el más mínimo principio ético y estético se le puede ocurrir en estos tiempos semejante epopeya de subvención. ¡Qué elija una esquinita visible de la Avenida de Las Canteras y pida con su sombrerito la limosna, en lugar de mostrarse en público con algunas autoridades locales como si fuera el Homero insular! Porque son las autoridades autonómicas y municipales, las Cajas de Ahorros y otras “beneméritas” instituciones, las que han hecho inveterada costumbre de esta lamentable actitud que convierte a escritores y poetas mediocres de toda España en aparentes autoridades intelectuales, cuando cada uno de ellos deja mucho que desear en su conducta pública y privada. Y no quiero, ni pretendo, herir el honor de nadie ni mucho menos. Critico, con toda la acritud que sea necesaria, a quienes dan dinero público por mera costumbre de compinchería a quienes no se merecen que nadie los mire a la cara. Mientras tanto, llega a mis manos otro sms del vate Maccanti: “Me llaman de Las Palmas de Gran Canaria para decirme que tienes herpes de esófago… Ahora se explican tus traumas. Lo siento de veras”. ¡Vaya vaina la de los dinosaurios pedigüeños!

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Dos dinosaurios pedigüeños

  1. araba oyunu dijo:

    Hocam sattığınız birkaç kişiden pm beklemekteyim.

  2. araba oyunu dijo:

    * olarak subdomain açacaksın ve htaccess dosyasında düzenleme yapacaksın araştırma yap vardı forumda

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *