La densidad narrativa de Fernando del Pao

Las novelas de Fernando del Paso son textos densos y sustanciales. La unidad textual que Del Paso utiliza en sus tres principales novelas (José Trigo, Noticias del Imperio y Palinuro de México) es el párrafo: párrafo a párrafo se construye una narración casi nunca fácil de leer; un texto siempre cerrado que, en lugar de darle complicidad (facilidad de lectura) al lector, le exige a ese mismo lector una complicidad intelectual de primer orden. Pero esa es la historia. La historia narrativa y la Historia de México, novelada entre símbolos prehispánicos, mitos griegos, y la voluntad de modernidad. Las novelas de Del Paso (sobre todo José Trigo y Noticias de un Imperio) son, además, exegéticas: explican y relatan una historia colectiva, donde el ruido de las máquinas de los ferrocarriles que atraviesan la inmensidad territorial mexicana son una voz narrativa, además de aquellas otras, más o menos de carne y hueso, que van dándonos noticia de cómo son la historia y la Historia, conjuntándolas y mostrándolas ante el lector y el estudioso no sólo como un cuento largo y denso, sino como otra forma de interpretar la memoria histórica del país, sus revoluciones y poderes terrenales y sobrenaturales.
De modo que no: Del Paso no es un novelista fácil, sino todo lo contrario. Es lo que se llama, simbólicamente, un demiurgo, un escritor con mentalidad de intérprete poético que escribe en prosa con un largo y profundo aliento intelectual. No, lo siento: no es para todos los públicos ni para los lectores de fin de semana. Es para lectores viciosos, como otros grandes novelistas; para lectores que leen devorando las páginas con una inquietud que lleva a cuestas un gran peso literario. Pierdan toda esperanza los lectores de fin de semana, y aquellos a los que les gusta decir en sus tertulias amistosas que acaban de terminar de leer la última novedad editorial. Es un escritor de fondo de mar: hay que margullar con calma en sus páginas, que los dedos del lector caminen por sus páginas igual que sus ojos, como el chocolate para los viciosos del chocolate. Con sumo placer, a pesar de las dificultades culturales que el texto ofrece.
En Noticias del Imperio, para mí la mejor novela de Fernando del Paso, está el delirio de Maximiliano, el delirio mexicano de fundar una dinastía europea en un territorio muy complejo, en todos los sentidos, muy cerca de los Estados Unidos y muy lejos de Europa y de Dios. Maximiliano: el gran invento imposible. México en estas páginas: una interpretación, también, sin duda. Si en José Trigo la Revolución Mexicana quiere parir la modernidad que, en bastantes sentidos, llegó después, en Noticias del Imperio está el gran sueño de Europa en México. Y su imposibilidad, su incapacidad para entender y descifrar los sentidos del poder y los sentidos sociales de una Historia mestiza. Sólo por estas dos obras Fernando del Paso es un clásico a tener en cuenta, alguien, un escritor, a quien hace tiempo que el Premio Cervantes estaba esperando. En cuanto a Palinuro de México, que tantas expectativas había levantado entre sus lectores más arriesgados, no tuvo la fuerza de sus otras dos novelas. Para ser un clásico, basta con querer atrapar la Historia en unas páginas que se extienden hasta más allá del horizonte. Y Del Paso
Todavía lo recuerdo, muy joven, en México, en Madrid, en South Bend (Indiana, Estados Unidos), Barcelona, Guadalajara (México), Canarias… Lo recuerdo risueño, divertido, con un par de tragos en el cuerpo y un vaso más en la mano derecha, con una sonrisa y unos ojos de amistad inolvidables. Siempre hablando de las cosas de la vida y de la literatura. Todavía lo recuerdo en largas y continuas francachelas que acababan con las primeras luces del alba y con un desayuno mexicano, huevos ranchera incluidos. Lo recuerdo, y recuerdo también mi juventud mexicana, mis viajes a cantinas, cantando rancheras y boleros con Fernando del Paso, la mano arriba y siempre un vaso al final, erguido como la estatua de la Libertad. Eso es lo que que fue siempre y siguen siendo ahora, tras tantos años de ejercicio en la escritura y en la vida: una persona libre, un escritor barroco, un novelista denso. Un amigo. Un clásico.

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