Grecia

Estudio lengua, literatura, geografía e historia griegas desde que tenía quince años. Sé que Grecia era una geografía, y una historia, pero no un país ni una nación Era Atenas, la pólis por excelencia. Toda la mitología europea nace en Grecia, la copian los romanos y los germanos, todos la hacemos nuestra. Y nos creemos que la mitología tiene que ver con la vida de los griegos y con los griegos mismos. En el mundo moderno, digámoslo claro, Grecia no es nada desde el punto de vista económico. Entre Irlanda y Grecia el PIB de apenas el 5% de la Unión Europea. Los problemas de la Grecia actual están creados por mismos griegos, según uno de sus más grandes intelectuales contemporáneos, Markáris, a quien hace meses escuché en el Hotel Santa Clara de Cartagena de Indias anunciar a dos periodistas que si ganaba Siryza las elecciones y Tsipras se hacía con el poder en su país sería el desastre.
En el gobierno de Tsipras creció un rebelde rico, casado con rica heredera además, el señor Varufakis que vino a Bruselas muchas veces a decirles a los jefes europeos de la economía que él era un genio que tenía todas las soluciones para Grecia y para Europa. Pero, en ese mismo momento, de su
propia definición venía a exigir que,en efecto, los líderes europeos de la economía aceptaran que él era un genio, además rico y guapo, muy apuesto y atractivo, y que, por tanto, los criterios de los líderes europeos debían someterse al de él, representante de la ruina griega.
No importaba, pues, que los griegos no pagaran lo que debían, ni se atuvieran a razones de negociación para extender en el tiempo una solución para todos, pero sobre todo para los griegos. Porque hay mucha gente que cree todavía que los griegos, en su conjunto cono sociedad, son una sociedad moderna e integrada en las leyes europeas, aún sabiendo que no es así. La fiscalidad es una desastre: pagan cuatro. El Ejército, con la excusa de que ejerce de tapón frente a Turquía, es más caro incluso que el alemán. En cuanto a las pensiones, es un escándalo. No están jubilados sólo los que deben estarlo por edad y contribución al trabajo a lo largo de sus vidas, sino gente con treinta y cinco y cuarenta años, que no da un palo legal al agua, que cobran la pensión y trabajan además en la economía sumergida. Es verdad: la deuda griega es impagable, pero la culpa de esa deuda es fundamentalmente de los griegos. Para la Comunidad Europea, Grecia es un desastre, sus dirigentes son un desastre, la costumbre de la indolencia es terrible entre los griegos, y “los dioses proveerán” es la celebración nacional y cotidiana. Para decirlo con claridad: los griegos son peor que lo que somos los españoles, que somos casi los peores de toda Europa, en casi todo, pero los primeros, juntos con los italianos, en picaresca social.
Ahora Grecia ha llegado a un acuerdo (a la fuerza ahorcan) con la Comunidad Europea. Hay mentalidades de todo género en las redes sociales que culpan a los “ricos europeos”, sobre todo a los alemanes, de ser los responsables de la ruina de Grecia. Por desconocimiento, mala fe o superstición ideológica, esas mentalidades, casi siempre situadas en una izquierda arcaica, incomprensible y llena de resentimientos, culpan sin matices a Europa de lo que está pasando y va a pasar con Grecia. Hace años escribí un artículo explicando por qué Grecia no debería hacer entrado nunca en el euro, que se hizo como simbología política y política de integración por parte de los europeos y que el futuro depararía la tragedia. Ha sucedido: esta tragedia de hoy en Grecia es la tragedia del futuro en toda la Comunidad, si no se modernizan griegos, irlandeses, españoles, portugueses e italianos, que somos los que nos tomamos a broma esto de la Unión Europea. Incluso hay gente en Portugal, y en España, que quieren volver a la moneda antigua. ¡Qué hubiera sido de nosotros con la peseta tan sólo hace cuatro años! La ruina total.
El futuro de Europa está en el aire porque uno de sus cimientos simbólicos más afectuosos, Grecia, no funciona. no quieren tampoco funcionar, llegan a un acuerdo en el que sus líderes no creen, y lo dicen a tumba abierta, y han estado mareando la perdiz con el genial Varufakis desde hace casi cinco años.
El señor Varufakis es muy libre de portar con orgullo el odio de los acreedores, como ha dicho a los periódicos, experto como es en dar titulares que parecen sacados de la literatura homérica. El señor Varufakis no tiene nada que ver con Ulises, ni Grecia es Ítaca, ni Tsipras es Agamenón. De eso, nada tiene que ver con nada. La ruina griega se ha cimentado sobre los errores griegos, sobre el modo de vivir de una sociedad que se cree libre de todo pecado. O que cree que es fácil echar la culpa de sus pecados al resto de los europeos.

Esta entrada fue publicada en Articulos. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *