Diario del estío (1). OMAR

Inolvidable personaje. Lo veía con frecuencia caminar por Recoletos, camino de su casa de Madrid, en la calle de Alcalá, por encima de la Cibeles. Tenía una camisería fantástica, de algodón egipcio. Era un hombre amable y educado. Siempre sonriente. A veces lo paré para cruzar con él un par de palabras, siempre finas, elegantes. Cuando estaba sentado en el Gijón, en mi salsa, y él pasaba por la acera, lo saludaba a gritos. ¡Omar! Omar!, y él saludaba siempre con afecto y cercanía. Mi complicidad con él estuvo siempre ligada a sus dos grandes películas. Y a su voz, tan afable. Y a su humanidad.

Día de calor en Madrid el que los dioses escogieron para llevarse de viaje a Omar. Un amigo. Día de calor hasta en la sierra de Madrid. En mi casa, en el jardín, tomo el sol de la tarde, y comienzo a escribir con disciplina de nuevo.

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