Ausencia de Tàpies

Un artista universal muere a los 88 años y todo el mundo deplora su fallecimiento. todo el mundo habla bien del pintor y escultor catalán. no es para menos: su nombre y su obra ocupan un lugar muy importante en la plástica artística universal del Siglo XX. Dejó alumnos por doquier y amigos (y admiradores) en todos los lugares del mundo. No caben discusiones sobre su creación artística de los primeros veinticinco años de su pintura. Después, puede ser que se haya repetido. También Picasso, Dali, Pollock. Todos.
Un día, en la casa barcelonesa de Vargas Llosa vi colgado en la pared un dibujo de Tàpies: creo recordar que eran unos garabatos perfectos, perfectamente Tàpies, en gris, tal vez rojo y negro. Era el dibujo de la cubierta de la primera edición que el pintor, tras petición de Carlos Barral, había hecho para “La casa verde”. Mediados de los 60; el “boom” de la novela latinoamericana triunfa en todo el mundo. Tápies también: es un pintor que nadie discute. Carlos Barral le regalará a Vargas Llosa aquel dibujo de Tàpies que yo vi pro primera vez en su casa de la calle Osio, en el barrio de Sarriá, Barcelona.
Cuando entonces, nadie ponía en valor si se era o no catalán: se era o no buen pintor; se era o no demócrata. Esos eran los valore. Tàpies tenía las tres características: era catalán (asunto que ya digo que entonces no importaba mucho), era un gran pintor y era un gran demócrata, de izquierdas, tirado a la simpatía del comunismo del PSUC. Bien, ahora ha muerto el pintor y el actual presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha declarado que Tàpies “era el artista más radicalmente catalán”. Un error fervoroso por parte de otro catalán, éste político. Tapies, así sí puede decirse, era el catalán más radicalmente artista, como así se lo reconoció todo el mundo, pero el nacionalismo de cualquier género no hace otra cosa que apropiarse de todo cuanto tiene valor. Sobre todo si ese valor, ese pintor en este caso, ya no puede matizar las interpretaciones. Lo decía Albert Camus y sirve para Tàpies y Cataluña: “Amo demasiado a mi país como para ser nacionalista”.
Hace muchos años, un sabio mexicano, Alfonso Reyes lo dejó radical e intelectualmente claro para siempre.Con referencia a la literatura mexicana, que es muy nacionalista, dijo que si la literatura mexicana habría de pasar a la Historia pasaría por ser literatura y no por ser mexicana, o a pesar de ser mexicana. Lo mismo podemos decir de Tàpies, por encima de inconveniencias partidistas, parásitas y de denominación de origen.

Sólo una vez crucé dos o tres palabras con el gran pintor. Fue a principios de los años 70, en una galería de arte de Barcelona. “De la tierra de Manolo millares”, me dijo con una sonrisa un poco pícara cuando le contesté que yo era de las Islas Canarias. Digo lo mismo con Millares: era el Goya del Siglo XX en la pintura española. Era canario, pero esa no era una condición sine que non para ser gran pintor. Era un gran artista, y por cierto amaba demasiado a su país como para caer en el nacionalismo.

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