Una medida política previsible

Llevámamos un mes burrutándolo. El Ministerio de Cultura del Gobierno de España iba a ser, según todas las trazas, refundido en el de Educación y Deporte. Así ha sido. Todos los medios de alcance nacional se hacían eco del proyecto de Rajoy al formar gobierno: que Cultura dejara de ser un ministerio específico y se transformara, con Educación y Deporte, en un grabn ministerio. Desde hace unos años, siempre he sido partidario de la existencia en España de un Ministerio de Cultura. No con muchas competencias, que están trasladadas a las autonomías, sino con un gran contenido de representatividad nacional. Algunos, por el contrario, han juzgado siempre que el mejor Ministerio de cultura es el que no existe. Incluso alguien, más de un importante escritor, tilda de inútil su existencia. Yo no. Yo soy francófilo y siempre he sido, a fuer de jacobino, federalista. En cuanto a la cultura española, dentro de su gran pluralidad, creo que todo deriva de una gran cultura española, aunque los nacionalistas de variado pelaje estimen que sus culturas son sólo nacionales, vascos, gallegos, canarios y gallegos, sobre todo. ¿Y España? Para ellos, España es un gran revolutum histórico que ya está finiquitado: no les importa culturalmente nada. Esa reducción lleva en muchas ocasiones al ridículo espasmódico y al absurdo más patético. Una de las más vergonzosas invenciones de la España de los últimos tiempos es la gran cantidad de infraestructura cultural creada en las autonomías y con un aprovechamiento muy por debajo de lo que nos ha costado. El Ministerio de Cultura es siempre necesario para un gran país. Y el nuestro, al menos algunos lo seguimos pensando, lo es. Se apunta ahora, desde los circuitos del poder, que habrá una institución nueva, creado por este gobierno primero de Rajoy, que se instalará en el Palacio de La M;oncloa y que tendrá que ver con la cultura española, más para asuntos y visibilidad internacionles que para dentro del país. Puede que dé resultado, pero siempre oí habler de ese gran proyecto cultural, bajo la Presidencia del gobierno, y jamás he visto su realización. ¿Es ahora el momento? La visibilidad española desde el punto de vista cultural en Europa y Amériva ha bajado tantos enteros durante los gobiernos de Zapatero que será fácil, con un poco de esfuerzo y de talento político, levantar algunos puntos ese tan bajo perfil de los últimos años. Pero ¿es suficiente? Tal vez n o. Tal vez haga falta un gran proyecto en el que la lengua española sea el gran vehículo de penetración. en estos momentos, la cultura española, desde las industrias a la lengua, genera el 4% del PIB. el proyecto es llevarlo, como sucede en Estados Unidos o en Gran Bretaña, hasta el 10% del PIB, lo que política, económica y, sobre todo, culturalmente sería un gran logro para elpaís y para el gobierno que lo lleve a cabo. Siempre que entran unos y se van otros, los que vienen son los buenos y los que se van los malos. Pero es que, en este caso y ocasión al menos, han hecho las cosas tan mal que no cabe duda de que es muy difícil que se hagan peor. De todas maneras, me quedo con el privilegio de la duda. Y a esperar acontecimientos y nombramientos en los próximos días, que otorguen por fin crédito a las instituciones culturales españoles dentro y fuera del territorio nacional, o del Estado español, como llaman a España los nacionalistas periféricos…

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