No escribir más

No escribir más,no publicar más, mientras todo siga igual: mientras roben los derechos del autor o, lo que es lo mismo, no paguen esos derechos quienes se bajan libros gratuitamente, aprovechándose del vacío legal.La ley Sinde, llamada así por el apellido de la ministra de Cultura de Zapatero, que no quiso firmar esa misma ley por miedo a los usuarios de la red, ha dejado ya en el camino varias secuelas, no sé si buenas o malas. Una escritora muy conocida, que llama la atención por sus declaraciones y por su forma de andar por el mundo,m ha declarado en esas mismas redes sociales que no está dispuesta a que le roben y que, por tanto, no publicará ni escribirás más, durante una larga temporada, mientras le sigan robando. Sucede que, según la misma escritora, le roban más que ingresa por los derechos de autor y para eso no vale la pena publicar. Tiene sus razones, sin duda. Ya pasó otras veces con escritores que tomaron determinaciones por algunas razones, que las tenían, para no escribir más. Por ejemplo, el Nobel García Márquez declaró a bombo y platillo que no escribiría más hasta que desapareciera la dictadura de Pinochet en Chile. A los pocos meses, felizmente, se volvió tácitamente atrás y regresó a la escritura y la publicación de sus textos, para bien suyo, y para bien de sus millones de lectores. A García Márquez “le roban” un alto porcentaje de sus derechos de autor los piratas que hacen ediciones millonarias de sus libros antes incluso de salir de imprenta. Los venden en las grandes avenidas de Bogotá, Lima y Santiago de Chile, fundamentalmente, y de ese dinero el autor no cobra ni un céntimo.

Cela decía en vida que hablar de dinero por parte de los escritores es de muy mala educación, pero se pasaba la vida hablando de dinero, de lo que cobraba o necesitaba para vivir. Tengo para mí que a los escritores que tienen dinero les da igual hablar de ello o no, y los que no tienen son los que se pasan la vida echándolo de menos. La escritora que ahora ha dado en el clavo negándose a seguir escribiendo es muy popular y, a lo que parece (según los editores) muy “vendedora” de libros. Por eso se bajan los suyos desde la red, porque ella despierta un interés bastante por encima de sus congéneres.
Es verdad que el vacío legal provoca una cantidad inmensa de líos y desasosiegos; es verdad que red está cambiando los usos y las relaciones sociales de quienes, de una u otra manera, nos movemos por ella; es verdad que se bajan libros y discos, textos literarios y músicas, además de películas, que causan un grave perjuicio a la industrias culturales y a sus actores, es decir, autores, cantantes y productores de cine. Algo habrá que hacer. Dejar sin firmar la ley Sinde fue un error de cobardía de un gobernante incapacitado para tomar decisiones de gobierno. Pero contestar a la piratería en la red, y denunciarla, dejando de escribir y publicar me parece una de las maneras más absurdas de quitarse de la lucha y dejar el campo libre al enemigo. Hago votos porque la escritora a la que nos referimos salga de lo que nosotros consideramos un error y se reincorpora cuanto antes a la vida pública, a la escritura, a la literatura y a las redes sociales, con o sin piraterías.

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