España contra Cataluña

El President de la Generalitat, Artur Mas, ha descubierto el Mediterráneo una vez más. Ahora inventa un simposio titulado “España contra Cataluña”, cuyo título, y perdón por las resonancias retóricas, lo dice todo. Como si Cataluña fuera una parte del mundo que lleva tres siglos fuera de España, se habla del expolio español contra Cataluña y hay incluso historiadores serios, sin duda catalanes, que secundan el debate. O sea que todos estos siglos no han servido sino para que el resto de España, España en sí, como podría haber dicho Ortega y Gasset, se haya alimentado de la teta catalana. Agárrate ese cangrejo que va por agua a la mar, como dicen las gentes el salitre en mi tierra isleña. O el conejo me riscó la perra, como dicen también en mi tierra los cazadores de tierra adentro.

Seguro que sí yo fuera catalán, estaría en contra de este tipo de guerristas organizadas por los políticos de tres al cuarto para no coger el toro por los cuernos, sino el rábano por las hojas. Si yo fuera catalán estaría realmente asombrado del disparate que representa enfrentar a Cataluña con el resto de España en momentos, además, que nos es tan difícil sobrevivir a la crisis que nos acucia por tanto tiempo. Si yo fuera catalán seguramente sería periquito, del Español de Barcelona, periquito como los que deben estar tan asombrados como yo de que un país tan serio como Cataluña organice estas verbenas de locos para beneficio de los más mediocres. Si yo fuera catalán seguramente me encontraría en frente de esta locura de supuestas mayorías que lo que pretenden es el víctimas o histórico, por los siglos de los siglos. Si fuera catalán no las tendría todas conmigo como siendo canario, que es lo que soy, mitad venezolano, mitad cubano, que es la mejor manera que tengo de enseñarme como lo que soy, español canario. Supongo que como no soy catalán no tendré derecho a decir nada sobre Cataluña, o eso es lo que piensan los nacionalistas de cualquier pelaje, nacionalistas que en Canarias tampoco dan trámite a ninguna de mis querellas políticas. Meciéndose en un peligroso trapecio y jugando sin red, a la hora de la economía en la que nos encontramos, el President Artur Mas se columpia como quiere, en el aire de los locos, mientras Cataluña se hunde. Pícamelo menudo que lo quiero para la cachimba.

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